Eligen a Fernando Alanís como presidente de la CAMIMEX

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Ciudad de México.- El Consejo Directivo de la Cámara Minera nombró al Ingeniero Fernando Alanís Ortega como Presidente de ese organismo, para el periodo 2018-2020.
 
Durante la LXXXI Asamblea General Ordinaria de este organismo, clausurada por el Subsecretario de Minería de la Secretaría de Economía, Licenciado Mario Alfonso Cantú Suárez, el nuevo Presidente de la Camimex reconoció la labor incansable de su antecesor, Ingeniero Daniel Chávez Carreón, y llamó al gremio minero a seguir unido para continuar los trabajos y gestiones para el impulso de la minería en México.
 
El Subsecretario Cantú Suárez indicó que, a cuatro años de vigencia, el Fondo Minero conformado con la aportación de las empresas mineras ha acumulado 12 mil 600 millones de pesos por lo que es momento evaluar cómo se está recaudando y ejerciendo ese recurso para obras y servicios públicos en los municipios con actividad minera.
 
Previo, el ingeniero Daniel Chávez rindió el Informe de Actividades correspondiente a 2017 e informó que el año pasado la minería mostró una recuperación aceptable en sus principales indicadores y que sigue manteniéndose  como un pilar relevante para el crecimiento económico de México.

Destacó que luego de cuatro años consecutivos de descensos, el valor de la producción minero-metalúrgica aumentó 8.9%, al pasar de 12 mil 543 millones de dólares en 2016 a 13 mil 664 millones de dólares en 2017.
 
Asimismo, la minería en México se ubicó como la sexta generadora de divisas, debajo del sector automotriz, el electrónico, las remesas, el petróleo, el turismo y solo por encima de la actividad agroindustrial, con 17 mil 489 millones de dólares.
 
El sector minero invirtió 4 mil 287 millones de dólares en 2017, lo que significó un aumento de 14.3% en comparación con lo invertido en 2016, cifra 48.5% por debajo de los 8 mil 43 millones de dólares invertidos en 2012.

Además, en 2017, el sector minero-metalúrgico en nuestro país representó el 8.3% del PIB Industrial y el 2.5% del PIB Nacional (3.9% considerando la minería ampliada).

Recordó que México cuenta con una vasta y comprobada riqueza mineral, pero es claro que no basta con tener un potencial geológico minero atractivo, si no existe también una política minera de Estado que garantice y estimule el desarrollo de la industria, en condiciones de competitividad internacional.
 
"Los temas prioritarios que deben ser atendidos para recuperar la competitividad internacional que caracterizó a nuestro país dentro de la primera década de este nuevo siglo y que dejó grandes beneficios al país, en nuestra opinión son:
 
•Lograr una política tributaria competitiva (indispensable lograr la deducibilidad al 100% de los gastos pre operativos de exploración)
•Seguridad Jurídica (no permitir modificación de leyes locales improcedentes)
•Certeza sobre la tenencia de la tierra, y
•Lograr una eficaz seguridad patrimonial
 
Es indispensable trabajar y lograr, una política minera de Estado, para recuperar el papel de la minería, que por siglos le ha dado múltiples beneficios económicos, sociales y culturales a México", sostuvo.

Paloma Carreño Acuña / Agencia Informativa Conacyt/ Morelia, Michoacán.- En la celebración del Día del Inventor que se realizó en las instalaciones de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), se entregó el único certificado de patente del año 2017-2018 a José Luis Alcántar Mascote, que construyó de forma independiente una máquina para hacer eficiente la industria del pan.

Su invención es el desarrollo de la máquina limpiacharolas que agiliza el proceso de limpieza de charolas de la industria panadera, al mismo tiempo que disminuye los costos. 

La industria de la elaboración del pan es una de las más importantes del sector alimentario en el país, estando solo después de la de tortilla de maíz y molienda de nixtamal, según datos de la Secretaría de Economía, que evalúa el número de establecimientos y empleos generados. 

José Luis es panadero, abastece panaderías locales y se enfrentaba al problema de la limpieza de las charolas tipo estándar. Antes tenía que lavarlas en lugar de solo limpiarlas, esto desprendía el recubrimiento afectando la calidad y sabor del pan. 

Es por eso que diseñó esta máquina totalmente nueva en el mercado, que funciona mediante un pedal y rodillos que hace que limpien con un motor eléctrico el pan que se pega en las charolas de forma rápida y económica.

Esta máquina puede limpiar alrededor de 60 a 65 charolas por minuto, dependiendo la rapidez con que se ingresen. El impacto del desarrollo científico de este michoacano permea en este sector primario de la economía del país. 

Alejandro Salas, presidente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) zona Bajío, señala que promover el esquema de la innovación es una forma de generar crecimiento económico, ya que la propiedad industrial representa 17 por ciento del PIB y genera 20 por ciento de los empleos. 

En 1880, había 78 panaderías y pastelerías en la Ciudad de México, actualmente tan solo la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa) se conforma por 35 mil industrias. Pero no son las únicas, es de conocimiento general que no falta una panadería en cada esquina. 

El proceso de diseño de esta máquina duró aproximadamente tres años, señala el inventor, desde idear, hacer pruebas, hasta modificar los materiales para generar mejores resultados. Este michoacano generó una innovación única reconocida por el IMPI.

Eduardo Vázquez Reyes/ Agencia Informativa Conacyt/ Xalapa, Veracruz.- Ha transcurrido mucho tiempo desde que un cometa —apreciado a la edad de cinco años— despertó el interés, la motivación y la mente abstracta de uno de los pioneros de la divulgación de la física y de los estudios acerca de inteligencia artificial en el estado de Veracruz.

Ese evento, que nunca comentó a sus padres, lo llevó a buscar información sobre preguntas fundamentales acerca del conocimiento y su justificación racional. A partir de ese instante, la biblioteca de la casa (de un espacio medianamente grande) sería el lugar más necesario de su infancia y adolescencia, ahí tuvo la oportunidad de estudiar a sus primeros autores.

En una oficina decorada con obras de arte (la mayoría con un significado relativo a la crítica social), una serie de libros de filosofía del lenguaje, un equipo de video y el cerro de documentos del día, Carlos Rubén de la Mora Basáñez, coordinador del Centro de Investigación en Inteligencia Artificial (CIIA) de la Universidad Veracruzana (UV) y maestro en matemáticas aplicadas, habla de sus intereses iniciales en el campo de los estudios científicos y trae al presente los acontecimientos más relevantes de su formación personal y académica.

Comenta que su inclinación originaria fue la filosofía de la ciencia, pero el instituto donde intentó formarse no cumplía con sus expectativas. “Era una escuela muy poco objetiva y no me sentía motivado. Todo lo contrario: desorientado, decían que la filosofía al final desemboca en una teología”.

Más adelante platicó de algo que lo entusiasmó para continuar en el terreno del pensamiento científico, motivo por el cual hasta el día de hoy sigue recordando con cierto ahínco lo que considera sus primeros pasos en el conocimiento de la realidad y el análisis formal al que tantas horas ha dedicado su estudio.

“Poco después, llegó de una estancia de investigación en el extranjero el doctor Octavio Obregón y dio un curso de relatividad. Trataba de matemáticas y cálculo diferencial. Era todos los días, dos horas por la tarde durante una semana. Entré a ese curso y dije: ‘Yo no sé qué hago en filosofía si lo que me gusta es la ciencia’”.

Intentando recordar la situación social en sus años de juventud, menciona que todavía estaban en efervescencia las secuelas del movimiento del 68 y que en la Ciudad Universitaria de la UNAM, donde tomó algunas clases de física recién iniciado su interés, se vivía un auge de mucho debate político.

“Tenía maestros que abiertamente se declaraban marxistas y tuve que leer teoría social”.

Pero luego de tantas horas y días en los que la situación política ameritaba hacerse de un punto de vista crítico y con argumentos —además de la dedicación que tuvo por el estudio de teorías matemáticas y físicas—, abandonó la capital del país para iniciar su formación en el campo de la física y la divulgación de la ciencia en la ciudad de Xalapa.

Aportaciones a la ciencia en Xalapa
En 1977, Rubén de la Mora llegó a la ciudad de Xalapa. Allí cursó la carrera de física en la UV, a la par que iniciaba su vida como padre de familia.

Mientras se formaba, relata, fue interesándose cada vez más por los tópicos relacionados con temas lingüísticos, sobre todo porque tuvo la oportunidad de adentrarse en la obra del filósofo analítico Ludwig Wittgenstein y su teoría de los juegos del lenguaje, localizada en el libro Investigaciones filosóficas.

Esta perspectiva le permitió acceder a una visión filosófica en el estudio del código genético, entre otros proyectos gestados en su tiempo de estudiante y posteriormente como académico de dicha facultad. “Trabajé los problemas del origen del código genético y la búsqueda de cadenas primarias de biosecuencias, desde el punto de vista lingüístico”.

Sobre la actualidad de los planes de estudio y de los programas educativos que se encargan de formar científicos, de los problemas a los que se enfrenta la enseñanza de la ciencia actualmente, considera que hay un problema grave en México: existe una falta de interés de la misma comunidad académica cuando del análisis de estos temas se trata, así como una nula vocación por parte de muchos alumnos.

“Este es un problema amplio, porque la ciencia en particular necesita gente con vocación y una visión de vida”.

Aunque también considera que los avances son muy significativos. En el caso de la inteligencia artificial, asegura, los progresos en términos de productividad son buenos. Recuerda que a sus ya casi 24 años de existencia, el CIIA ha promovido el debate abierto, la multidisciplina y la apertura para gestionar eventos y actividades universitarias con áreas ajenas a esta ciencia, pero que la pueden retroalimentar.

Recordó que fueron José Negrete Martínez (fallecido el pasado 18 de febrero) y Angélica García Vega los fundadores de este centro de investigación, quienes desde un inicio propusieron la inclusión de temas propiamente filosóficos a la discusión dentro del mismo, pues mediante esta iniciativa se ha logrado fomentar la multidisciplina.

El académico puntualizó su concepción acerca de los rasgos que se deben tener si se quiere pensar científicamente. Es una persona que está convencida de que no se debe imaginar la ciencia como un ente abstracto, alejado de su contexto social y político, del aquí y ahora.

“Una persona con pensamiento científico es alguien que tiene cierta actitud ante la vida, cierta racionalidad de sus creencias. Tener un planteamiento de día a día, de todo lo que escuchamos en Internet, de todo lo que nos platican los que escuchamos en los discursos, etcétera. Tener mentalidad científica es tener un planteamiento preciso, se tiene que estar informado, se tiene que tener una manera clara en el pensamiento. Un pensamiento científico debe ser un pensamiento humilde que debe reconocer cuando uno se equivoca: es tener una postura ética”, expresa. 

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